Víctor Frank en su libro, «El hombre en busca de sentido», presentó al mundo la terapia llamada «Logoterapia» la cual trata de como encontrarle sentido a la vida…

Si observamos el mundo actual, pareciera que el horizonte se achica cada vez más, dejando, principalmente a los jóvenes, sin motivaciones para seguir viviendo.

Analizando la mátrix en la que la sociedad se encuentra inmersa, fácilmente se puede deducir que así es poco estimulante la vida: -“nacer, pocos meses después a la sala cuna donde más que desarrollar vínculos afectivos familiares y estimulación apropiada se recibe atención para las necesidades básicas, comer, dormir y mantenerse limpios; sucesivamente se pasa al preescolar, primaria, bachillerato, universidad para llegar luego al estrés de encontrar un trabajo, “formar una familia” (cuestionable hoy día), y seguir esclavo de un sistema que vende el éxito según la cantidad de bienes materiales que se logren conseguir” (La película “The wall” de Pink Floyd, presenta una critica excelente sobre el tema).

El gusto de ver los hijos crecer, poco se ve, la familia (si es que la hay), se encuentra para ajustar detalles de casa para el día siguiente, luego cansados del ajetreado del día, descansar, conciliar el sueño y despertar corriendo al día siguiente para enfrentarse al estrés del nuevo día…

Así nuestra juventud ha venido creciendo como sándwich entre la presión de unos padres, (prisioneros de un sistema consumista) y la presión de un engranaje educativo obsoleto y aburrido en el cual se pasa parte valiosa de la vida y que a la vez prepara a las personas para sostener el mismo  sistema …

De este engranaje social, van emergiendo generaciones de padres cada vez más imposibilitados para el rol de padres funcionales; impregnados de miedo que los llevan, “con las mejores intenciones” a cometer grandes errores en sus pautas de crianza, limitando el desarrollo saludable  de la personalidad y, con mínimas habilidades emocionales y por ende el deterioro de la autoestima… Vemos padres sobreprotectores;  otros que son cultivo de conflictos y maltrato generalizado, también vemos padres que dejan de vivir sus vidas por vivir las de sus hijos, se identifican también los padres sin tiempo para los hijos que, los saturan de bienes materiales creyendo que así suplen su descuido y abandono, algunos padres que combinan varias de estas pautas de crianza erróneas, sin contar los que abandonan a sus hijos dejándolos a la deriva…

Algo que alimenta el deseo de vivir es el aprendizaje natural de forma constante, aprender lo que cada quien desee de acuerdo con los talentos que va descubriendo (se supone que con la ayuda de un sistema educativo funcional). Se nace con un potencial a desarrollar para acceder y abrazar el futuro sin embargo como lo vemos, la crianza en el hogar, luego el sistema educativo y la cultura en general, se encargan de anularlos mutilando la iniciativa y la creatividad al imponer pautas del pasado que impiden el acceso a los nuevos tiempos …

Lo descrito anteriormente enmarca un círculo vicioso nada motivante para la vida …

De lejos se observa el despertar de algunos “jóvenes adultos” quienes se liberan de esa programación y generan habilidades para tomar un camino libre de las imposiciones globales, logrando ser modelos de éxito basado en la libertad.