Se estima que, una de cada cinco personas, sufrirá depresión a lo largo de su vida. Una enfermedad que, actualmente, está infradiagnosticada: solo el 50% están tratados y, de estos, apenas un 50% realiza un tratamiento correcto. En este sentido, el trastorno depresivo es más común en mujeres, aumenta en la tercera edad y tiene una morbilidad asociada, en ambos sexos, con enfermedades físicas y otros trastornos psiquiátricos.

Además, se trata de una enfermedad que puede cronificarse con episodios de repetición durante toda la vida y que va más allá de ser un problema en el estado de ánimo, ya que se puede manifestar con trastornos del sueño y de la alimentación, dolor, ansiedad, falta de concentración y memoria, así como con dificultad para pensar y tomar decisiones.

La puerta de entrada para los pacientes con síntomas depresivos se encuentra en Atención Primaria, que supone el primer escalón en el diagnóstico y tratamiento de la depresión. Actualmente, hay razones para mirar al futuro con esperanza, ya que se dispone de potentes herramientas terapéuticas para tratar con éxito, en la gran mayoría de los casos, esta patología.