La inclusión de las tecnologías de la información y comunicación en nuestra vida cotidiana ha aumentado de manera creciente en los últimos años, y a partir de la situación de pandemia por Covid-19, se han incorporado casi masivamente. El auge que implica su uso es un hecho significativo, y ha aumentado considerablemente la calidad de vida de las personas y de muchos ámbitos de la sociedad.

Actualmente, el empleo de estas tecnologías se da en prácticamente  todas las áreas de nuestra vida y alcanzan a muchas de nuestras actividades, los que evidencia que nos encontramos sumergidos en una sociedad digital, y ello, con numerosas ventajas para el desarrollo del ser humano.

No obstante, los cambios que trae aparejado el empleo de la tecnología en nuestro día a día, abren interrogantes respecto de la complejidad de adaptarnos a un mundo donde la información y el modo de comunicarnos se modifican. Así, la multiplicidad de factores que intervienen en este camino de avances, también da cuenta de las nuevas patologías que se manifiestan.

La sociedad digital plantea nuevas necesidades específicas de un nuevo estilo de vida, y éstas, demandan nuevas respuestas y un proceso de transformación continuo. Estar abiertos a la evolución y pensar nuevas intervenciones clínicas, constituye un requerimiento en la asistencia en salud mental.

En este contexto, advertimos que el mal uso o uso excesivo de las tecnologías de la información y comunicación, condiciona una serie de patologías a nivel físico y emocional que pueden ocasionar un impacto negativo considerable en la calidad de vida y el bienestar de las personas, entre ellas el tecnoestrés.

HACIA UNA DEFINICIÓN DE TECNOESTRÉS

El Tecnoestrés consiste en un estado psicológico negativo originado por el uso excesivo de las tecnologías de la información y comunicación, que determina una respuesta adaptativa a la falta de habilidad para manejar o trabajar con dichas tecnologías de un modo saludable.

Constituye un trastorno que se presenta en todas las personas que, por su trabajo o actividades cotidianas están en contacto con el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, y se relaciona con el impacto negativo que las mismas implican en las actitudes, pensamientos y conductas, las que generan un alto nivel de activación psicofisiológica del organismo; se deriva de un desajuste entre las demandas laborales o de la actividad en cuestión (Tecnoestresores o tecnodemandas) y los recursos personales (Tecnorecursos).

Su aparición depende de las habilidades de las personas para el manejo de las tecnologías (características individuales), del contenido, de los cambios en la actividad mediada por tecnologías, y de las estrategias utilizadas para la implementación de dichas tecnologías en esa actividad.

Es un tipo de malestar que deriva de la falta de competencia ante el rápido desarrollo de las nuevas tecnologías.

¿QUÉ TIPOS DE TECNOESTRÉS OBSERVAMOS EN LA CLÍNICA?

El tecnoestrés puede clasificarse en dos grandes categorías:

1.- TECNOANSIEDAD: Es el tipo más conocido. Lo síntomas más destacados son la tensión y malestar por el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, la activación fisiológica no placentera, ansiedad por el uso de las mismas, así como pensamientos negativos.

Quien sufre tecnoansiedad suele experimentar altos niveles de activación fisiológica que le producen cierto malestar, mucha tensión y una sensación no placentera, son síntomas característicos derivados del uso presente y futuro de las nuevas tecnologías.

La tecnoansiedad puede, a su vez, dividirse en dos categorías:

A- TECNOFOBIA: Las características más destacadas son el miedo y la ansiedad. La tecnofobia gira alrededor de la resistencia de hablar o pensar en la tecnología, el tener ansiedad o miedo hacia la tecnología y pensamientos hostiles, así como agresivos hacia las mismas.

B- TECNOFATIGA: Es aquella caracterizada por el agotamiento cognitivo y mental, y el cansancio.

Aquellas personas que cuentan con el síndrome de la “fatiga informativa”, se muestran escépticas y asocian el uso de las tecnologías de la información y comunicación con ineficacia.

2.- TECNOADICCIÓN: Es el impulso incontrolable a utilizar las tecnologías de la información y comunicación todo el tiempo y en cualquier lugar durante largos períodos de tiempo.

Las personas que padecen tecnoadicción, suelen estar siempre al día de los últimos avances tecnológicos, volviéndose con el tiempo, dependientes de la tecnología. Este comportamiento causa bastante malestar y un comprobable deterioro en la vida de la persona.

¿CUÁL ES LA SINTOMATOLOGÍA QUE DA CUENTA DE ESTE MALESTAR?

El Tecnoestrés nos muestra manifestaciones que se expresan como síntomas a nivel fisiológico y psicológico o emocional. Sus síntomas son variados y diversos, entre ellos:

  • Pérdida de autoconfianza.
  • Falta de motivación en el trabajo o actividades habituales.
  • Baja en el rendimiento laboral.
  • Conflictos en las relaciones interpersonales.
  • Dificultades de memoria.
  • Dificultades de concentración.
  • Ansiedad.
  • Irritabilidad.
  • Frustración.
  • Ira.
  • Depresión.

Luego de la manifestación de los primeros síntomas a nivel emocional, el organismo puede presentar también diferentes patologías de características físicas como gastritis, úlceras, problemas dermatológicos, insomnio, hipertensión o problemas cardíacos.

Asimismo, los efectos emocionales del Tecnoestrés se observan en el Síndrome de Burn-out o Síndrome del Trabajador Quemado, relacionado con una respuesta de estrés crónico en la actividad laboral. Se caracteriza por un progresivo agotamiento físico y mental, falta de motivación, cambios en el estado de ánimo y sensibilidad a la crítica.

Además se manifiesta en este cuadro, baja energía y disminución del rendimiento, afecciones del sistema locomotor, rigidez y dolor muscular, problemas gastrointestinales, problemas cardiovasculares, alteraciones en la piel, dolores de cabeza, mareos, alteraciones del apetito sexual, obesidad, quejas psicosomáticas, cinismo, aburrimiento, miedo, inseguridad, evitación, inhibición, exclusión del entorno.

Otros signos observables se dan en relación a la presencia de ansiedad psicológica caracterizada por el rechazo a utilizar las tecnologías, por el miedo a tocar una tecla incorrecta y perder información o dañarla; en la ansiedad social fundada en el temor a ser sustituido por una máquina; en la ansiedad en el funcionamiento caracterizada por la incapacidad de utilizar las tecnologías.

Por último, resulta de gran importancia reconocer la presencia de estos síntomas tempranamente a los fines de solicitar ayuda profesional, además de implementar estrategias de prevención de los efectos nocivos del uso excesivo de la tecnología en nuestra vida diaria.


Claudia Carina Oviedo, Lic. en Psicología M.P. 3082, Docente en “Curso Abordaje Clínico del Tecnoestrés”- https://2voces1idea.com/: https://www.hotmart.com/product/abordaje-clinico-del-tecnoestres/A44448062A