La psicología transpersonal es conjunto de teorías psicológicas que se ocupan del desarrollo humano desde un punto de vista espiritual, y plantean que la salud psicológica puede incrementarse a través de las experiencias místicas, la meditación y las disciplinas contemplativas.

Adquirió influencia en Estados Unidos desde los años 1960s y puede verse como derivada de la psicología humanista, que surgió poco antes. Sin embargo, sus raíces filosóficas se remontan a mucho antes.

En estricto rigor, la psicología transpersonal retoma el conocimiento de varias tradiciones filosóficas, místicas, espirituales y esotéricas milenarias de diversos lugares del mundo, incluyendo el chamanismo (presente en tribus nativas de todo el mundo); las tradiciones religiosas y filosóficas occidentales; las filosofías y religiones orientales como el taoísmo, el sintoísmo, el jainismo, el sufismo, el hinduismo y el budismo, y ciertas prácticas que buscan modificar la experiencia consciente como el yoga, la meditación vipassana y el mindfulness o “consciencia plena”.

En el siglo XX, un pionero importante fue el psiquiatra canadiense Richard Maurice Bucke, que en 1901 publicó su libro Consciencia Cósmica: Un Estudio De La Evolución De La Mente Humana, en el que distingue tres formas de consciencia: la consciencia simple, que es poseída por animales y humanos; la autoconsciencia que solo es poseída por los seres humanos e incluye el pensamiento, la razón y la imaginación; y la consciencia cósmica, que sería una forma de consciencia más elevada que la que el hombre común posee y que incluiría la percatación del cosmos como completamente espiritual y vivo.

Un año después, el término “transpersonal” fue acuñado por el psicólogo estadounidense William James en su estudio de la experiencia religiosa directa de varias personas individuales, publicado en su libro Las Variedades De La Experiencia Religiosa, de 1902.

Posteriormente surgió la psicología analítica de Carl Gustav Jung, que ha tenido una gran relevancia e influencia en la teorización transpersonal posterior. Jung fue discípulo de Freud pero después se separó del psicoanálisis y formó su propia escuela: la psicología analítica, que postula que existe un nivel de la psique inconsciente más profundo que el postulado por Freud. Este nivel más profundo es el ‘inconsciente colectivo’, que incluye atisbos de vivencias arcaicas comunes a toda la humanidad: los arquetipos, patrones abstractos innatos que dan forma a imágenes arquetípicas, que son las imágenes simbólicas presentes en los mitos de los pueblos, en los delirios de los psicóticos y en los sueños de todas las personas.

La psicología transpersonal sostiene que la consciencia de vigilia común o normal, considerada el estado deseable por la psicología académica mayoritaria, es solo uno de los posibles estados de consciencia humanos. Explora por tanto los otros estados posibles a través de la meditación, las sustancias psicodélicas, las psicoterapias corporales, el estudio de los sueños y otros métodos.

La psicología transpersonal no niega que existen estados de consciencia perturbada que son patológicos (como aquellos propios de las psicosis) ni que el estado de consciencia “normal” es preferible a éstos. Sin embargo, sostiene que la psiquiatría y psicología académicas tienden a patologizar todos los estados conscientes distintos del “normal”, por lo que ven como estados inferiores e indeseables tanto a las perturbaciones psiquiátricas como a los niveles de consciencia más avanzados y saludables tales como las experiencias místicas. Además, ciertas formas de despertar espiritual o religioso pueden parecerse superficialmente a estados patológicos, lo que induce a la psiquiatría académica a confundirlos.

Otro énfasis de la teoría y terapia transpersonal está en la des-identificación de los contenidos mentales. De acuerdo a esto, las personas pueden notar sus propios pensamientos pero tomar distancia de ellos, lo que permite una perspectiva más amplia que toma a tales pensamientos como objetos, en vez de identificarse con ellos de manera acrítica y tomarlos como verdades o como la realidad. Esto permite des-identificarse de pensamientos acerca de uno mismo que limitan el autoconcepto, así como de mandatos y marcos de referencia determinados por la cultura de la familia en la que la persona creció o por la cultura de la sociedad o país en que vive.

Se postula que existen estados de consciencia potenciales más elevados y saludables que los que la mayoría de personas conocen y alcanzan. En el nivel más elevado, alcanzado solo por algunos sabios y místicos, las personas tendrían la experiencia de ser-uno-con-el-todo, es decir, se identificarían a sí mismas con todo el universo y el cosmos. Esto se denomina ‘consciencia de unidad’.

La psicología transpersonal recibe también una importante influencia de la psicología humanista. De hecho, Abraham Maslow, uno de los principales creadores del movimiento humanista, fue también quien hacia el final de su vida propuso que la psicología humanista es solo una etapa de transición hacia otro marco de referencia: la psicología transpersonal.

Son igualmente figuras importantes el psiquiatra Stanislav Grof y su esposa Christina Grof, quienes crearon el método llamado “respiración holotrópica”. El nombre viene del griego holos (totalidad) y trepein (movimiento hacia), significa ‘movimiento o acercamiento hacia la totalidad’. Es un método de psicoterapia basado en la respiración que altera la consciencia y permite re-vivenciar experiencias biográficas traumáticas, modificando las emociones vinculadas a tales recuerdos inconscientes. Se requiere de un terapeuta transpersonal experimentado para que guíe a alguien en esta experiencia.

Otro autor conocido es Ken Wilber, quien propone un modelo jerárquico de la evolución de la consciencia. Según el modelo de Wilber, la consciencia humana avanza en la historia de la especie desde estados no conscientes hasta estados conscientes racionales y posteriormente avanzaría a estados supraconscientes espirituales trans-racionales, que incluyen la racionalidad pero la trascienden.

El modelo de Wilber y el de los Grof son distintos. Mientras Wilber considera los estados de consciencia infantil pre-racional como primitivos y no deseables, los Grof consideran que regresar a estados de consciencia pasados (como en la regresión a la experiencia del propio nacimiento durante la respiración holotrópica) puede facilitar formas de sanación y por tanto ir hacia “las profundidades del inconsciente” permite posteriormente avanzar hacia estados más avanzados, conscientes y saludables.

Aunque fue un teórico relevante en este campo, con el tiempo Ken Wilber rechazó a la psicología transpersonal y propuso un enfoque distinto al que llamó “psicología integral”. Sin embargo, este enfoque tiene importantes puntos en común con la psicología transpersonal, y se ha sugerido que puede considerarse, más que como una superación, como una ampliación de la misma, de manera parecida a como la psicología humanista se propuso incluir al conductismo y al psicoanálisis en un marco teórico más amplio que los incluyera y trascendiera, y la psicología transpersonal a su vez fue una ampliación de la psicología humanista misma.

Referencias bibliográficas

  • Bucke, R. M. (1901). Cosmic consciousness. A study in the evolution of the human mind. Innes & Sons.
  • Gimeno-Bayón, A. (2020). Psicología y psicoterapias transpersonales. Reflexiones y propuestas. Revista de Psicoterapia, 31, 117, 5-41.
  • Grof, S. y Grof, C. (2010). Holotropic breathwork. A new approach to self-exploration and therapy. Excelsior Editions. 
  • Hartelius, G., Caplan, M. y Rardin, M. A. (2007). Transpersonal psychology: Defining the past, divining the future. The Humanistic Psychologist, 35, 2, 135–160.
  • James, W. (1994). Las variedades de la experiencia religiosa (2ª ed.). Península (Trabajo original publicado en 1902).
  • Walsh, R. y Vaughan, F. (2008). Más allá del ego. Textos de psicología transpersonal. Kairós.