Ante una hipotética situación apocalíptica, los viajes espaciales y la construcción de un arca lunar surgen como una alternativa real ante el peligro del impacto de los cambios climáticos impredecibles. La amenaza ante un posible escenario desfavorable toma mayor vigencia a causa de la pandemia actual. Los desastres naturales sin dudas tienden a aumentar los niveles de estrés y disminuir el sistema inmunológico, haciendo a las personas más vulnerables a sufrir enfermedades.

Para Susan Clayton, jefa del Departamento de Psicología de la Universidad de Wooster, la psicología ambiental ocupa un papel fundamental al tratar de entender y responder al problema de los efectos mentales nocivos a causa del sobrecalentamiento global y desastres naturales.  Consecuencias que atentan contra la continuidad de la vida como la conocemos y que dan forma a la idea de explorar destinos impensados en búsqueda de un nuevo hogar.

Clayton no sólo es autora principal del informe de evaluación del Panel Intergubernamental sobre cambio climático. Sus aportes como miembro de la Asociación Estadounidense de Psicología y la Sociedad de Psicología del Medio Ambiente han hecho de estos temas una prioridad dentro de la agenda internacional.

El calentamiento global y la violencia

Prepondera la necesidad de develar el interrogante en búsqueda de nuevos resultados y desarrollo de acciones preventivas que ofrezcan una respuesta a las consecuencias mentales devastadoras.

Un estudio publicado en el 2019 por la revista Environmental Health Perspectives examinó la relación a corto plazo entre la temperatura y el suicidio utilizando datos de series de tiempo diarias en 12 países durante un período entre 4 y 40 años.  En general, el mayor riesgo ocurría cuando las temperaturas alcanzaban los 27°C.  Esta tendencia se repetía en distintas regiones del mundo, donde se produce una relación entre las altas temperaturas y el grado de violencia.

Una de las probables causas es que el clima cálido aumenta nuestros niveles de testosterona, lo que predispone mayormente a conductas violentas.

Nuevo hogar y exploración espacial

El automóvil “Perseverance” y su descenso en la superficie de Marte hace un año marcan un momento histórico. Su ingreso a la órbita marciana formaliza el deseo de conquista y exploración de nuevos espacios habitables. ¿Pero, podría el hombre adaptarse a la vida en el espacio? Sorteadas las dificultades físicas, existen fenómenos psicológicos que manifiestan los exploradores espaciales y que deben ser abordados. El término mapa cognitivo intenta describir la representación interna que el individuo tiene sobre su ambiente, o sobre él y que le permite orientarse en sí mismo. Un punto crucial que no debe desestimarse en el deseo de colonización espacial.

Según la NASA, sobre un total de 89 misiones, por lo menos el 2% de los episodios clínicos se asociaban a trastornos mentales. Mayormente vinculados a trastornos de ansiedad. Durante años, los astronautas también se han servido de productos farmacéuticos para hacer frente a las tensiones de los vuelos espaciales. En el 94% de las misiones se usa medicación y la mayoría de los medicamentos se utilizaron para los trastornos del sueño.

Existe gran incertidumbre en torno a la salud mental frente a posibles desastres naturales y la necesidad de adaptarse ante nuevos entornos espaciales. No solo para su resolución sino para acciones concretas preventivas.

Son muchos los interrogantes que proponen reinventar la disciplina para dar respuesta a un escenario, donde la ficción comienza a cruzarse con la realidad.