“Nadie puede quitarnos la alegría de la primera toma de conciencia de algo, el llamado descubrimiento. Pero si también exigimos el honor, puede arruinarnos por completo, porque generalmente no somos los primeros. ¿Qué significa descubrimiento, y quién puede decir que ha descubierto esto o aquello? Después de todo, es pura idiotez presumir de prioridad; porque es simplemente vanidad inconsciente, no admitir francamente que uno es un plagiario.” –Johann Wolfgang von Goethe, citado por Lancelot Law Whyte

En 1960 Lancelot Law Whyte publicó su libro El Inconsciente Antes De Freud. En el prefacio, el autor señala que los pensadores que escribieron sobre el inconsciente antes que Freud no fueron solo “predecesores” que “anticiparon” a Freud, sino que ellos y también Freud forman parte de una larga tradición de teorización sobre la mente inconsciente (Whyte, 1962).

De acuerdo a Whyte, la noción de que parte de nuestra actividad mental ocurre fuera de nuestra percatación consciente se encuentra ya en los Upanishads indios, y en escritos antiguos de Egipto, Grecia y muchas otras civilizaciones. Galeno, médico griego que vivió entre 130 y 200, ya sostuvo que hacemos inferencias inconscientes en nuestras percepciones (Goldstein y Young, 2022; Whyte, 1962).

Whyte (1962) comenta también sobre las teorías del inconsciente de Gottfried Wilhelm Leibniz, Ralph Cudworth, Baruch Spinoza, Friedrich Schelling, Johann Gottlieb Fichte, Eduard von Hartmann, Arthur Schopenhauer y William Shakespeare, entre otros.

En 2010 apareció un libro editado por Angus Nicholls y Martin Liebscher titulado Pensando el Inconsciente. Pensamiento alemán del siglo XIX (Thinking the Unconscious. Nineteenth-Century German Thought), que presenta una interesante introducción a las principales teorías sobre la mente inconsciente de la filosofía romántica e idealista alemana del siglo XIX.

Todo este material puede ser desconcertante dado lo difundido que está el mito de que fue Sigmund Freud quien, a comienzos del siglo XX “descubrió el inconsciente”. En realidad, como comentan los autores mencionados, la noción de “mente inconsciente” no es nueva y de hecho proviene de la antigüedad.

El psicólogo existencial Irvin Yalom (2008), que no carece de influencia freudiana, comenta sobre el filósofo griego Epicuro, que vivió entre el año 341 y el 271 a. C.:

“Algo que hizo genial a Epicuro fue su anticipación del concepto moderno de lo inconsciente. Este filósofo enfatizó que la preocupación ante la muerte no es consciente en la mayor parte de los individuos, sino que debe ser deducida a partir de manifestaciones disfrazadas. Entre ellas, mencionó el exceso de religiosidad, la obsesiva acumulación de riquezas, y la ciega búsqueda de poder y honor, todo lo cual ofrece una versión falsificada de la inmortalidad.” (Yalom, 2008, p. 74)[1]

El volumen de Angus Nicholls y Martin Liebscher incluye capítulos sobre el romanticismo alemán y acerca de las teorías del inconsciente de autores como Friedrich Schelling, Arthur Schopenhauer, Gustav Theodor Fechner, y Eduard von Hartmann. Este último publicó en 1868 la primera edición de su libro Filosofía del Inconsciente (Philosophie des Unbewussten).

Considero particularmente importante el capítulo de Matthew Bell sobre la teoría del biólogo, psicólogo, micólogo, filósofo y pintor Carl Gustav Carus (1789-1869). Bell señala que fue Carus el primero en situar al inconsciente en el centro de su teoría de la psique[2]:

“Filósofos anteriores desarrollaron teorías del inconsciente: Platón y Aristóteles quizás, ciertamente Plotino (204/5-270 EC), y en el período moderno Marsilio Ficino (1433-1499), Ralph Cudworth (1617-1688), Gottfried Wilhelm Leibniz (1646–1716), Christian Wolff (1679–1754), Friedrich Schelling (1775–1854) y Arthur Schopenhauer (1788–1860). Sin embargo, estas teorías fueron solo complementos o subproductos de sus teorías más generales de la mente. Nadie antes de Carus hizo del inconsciente el centro de una teoría de la mente. Históricamente, entonces, y en lo que se refiere a la gama de este volumen, con Carus llegamos a un punto de inflexión. A partir de este momento, el inconsciente se convierte en un tema ineludible en la teoría psicológica alemana.” (Bell, 2010, p. 156)

Bell (2010) explica, entre otras cosas, que Carus propuso un modelo evolucionista del desarrollo de la psique inconsciente y consciente, influenciado por la teoría biologista de Aristóteles sobre 5 tipos de “alma”. Aristóteles planteó que cada forma de alma posee capacidades distintivas. La forma más simple es el alma vegetal, que tiene las capacidades de la nutrición y el crecimiento. El segundo tipo tiene, además de las anteriores, la facultad de sensación. La tercera tiene todo lo anterior y además deseo. El cuarto tipo de alma posee además la capacidad de movimiento. Y el quinto tipo tiene todo lo mencionado y también “intelecto y capacidad reflexiva”. Así, las formas superiores de alma incluyen y trascienden las facultades de las inferiores.

Carus expone su teoría del inconsciente de manera completa y sintética en sus Conferencias sobre Psicología (Vorlesungen über Psychologie, 1831). Allí el autor distingue entre las partes conscientes e inconscientes de la psique. La psique consciente se subdivide en consciencia del mundo (consciencia empírica) y consciencia del self (autoconsciencia), siendo esta última más evolucionada.

La psique inconsciente, por su parte, se subdivide en el “inconsciente absoluto” y el “inconsciente relativo”. El inconsciente absoluto a su vez incluye dos: el inconsciente absoluto general y el inconsciente absoluto parcial.

El inconsciente absoluto es el substrato biológico de nuestra mente. El inconsciente absoluto general se refiere a la actividad biológica no sintiente, por ejemplo la capacidad del cuerpo para la nutrición y el crecimiento, y realiza una actividad continua de auto-regeneración. El inconsciente absoluto parcial se refiere a la actividad biológica sintiente, lo que hoy se denomina el sistema nervioso autónomo, que controla inconscientemente funciones como la tasa cardíaca y la respiratoria, las funciones digestivas y de salivación.

El modelo de Carl Gustav Carus sobre el inconsciente (siglo XIX). Carus murió en 1869. En cambio, Freud solo a fines del siglo XIX y comienzos del XX comenzó su teorización psicoanalítica.

El inconsciente relativo es la parte más relevante de la psique, su contenido es la experiencia consciente que ha sido olvidada. Además, no está sometido a control mediante la voluntad. Por tanto, en ciertos casos los recuerdos almacenados en el inconsciente relativo pueden retornar a la consciencia en contra de los deseos del sujeto. El inconsciente relativo también produce los sueños.

Los sueños surgen de dos fuentes: ciertas tendencias biológicas que fluyen hacia el inconsciente relativo desde el inconsciente absoluto, y residuos de experiencias que provinieron desde la consciencia y se han almacenado en el inconsciente relativo. Carus argumenta que:

“Como el inconsciente propiamente dicho, todos los sentimientos y experiencias que ya alcanzaron la conciencia, pero luego inconscientemente se durmieron en la psique, tienen un efecto sobre la vida psíquica consciente, así como afectan lo que hemos llamado el inconsciente absoluto.” (Carus, Psyche, 76, citado en Bell, 2010, p. 168).

En cierta ocasión, Carl Jung afirmó que fue Carus y no Freud quien descubrió el inconsciente (Bell, 2010).

En síntesis, el capítulo de Bell sobre Carl Gustav Carus, y los libros de Whyte y de Nicholls y Liebscher en su totalidad, son un aporte muy relevante para todos aquellos interesados en la historia de la psicología, y quienes quieran desmitificar ciertas ideas extendidas pero equivocadas sobre quiénes fueron los pioneros en este campo de investigación.

Referencias

  • Bell, M. (2010). Carl Gustav Carus and the science of the unconscious. En: A. Nicholls & M. Liebscher (Eds.), Thinking the unconscious. Nineteenth-century German thought (pp. 156–172). Cambridge University Press.
  • Goldstein, A. y Young, B. (2022). The unconscious mind. En: B. Young y C. Dicey Jennings (Eds.), Mind, cognition and neuroscience (pp. 344-363). Routledge.
  • Whyte, L. L. (1962). The unconscious before Freud. Anchor.
  • Nicholls, A. y Liebscher, M. (Eds.) (2010). Thinking the unconscious. Nineteenth century German thought. Cambridge University Press.
  • Walsh, R. & Vaughan, F. (1980). Beyond the ego: Toward transpersonal models of the person and psychotherapy. Journal of Humanistic Psychology, 20, 1, 5-31.
  • Wolpe, J. (1958). Psychotherapy by reciprocal inhibition. Stanford University Press.
  • Yalom, I. (2008). Mirar al sol. La superación del miedo a la muerte. Emecé.

[1] Epicuro era un materialista que no creía en un alma inmortal. Yalom (2008) menciona también que “Epicuro afirmó que debemos almacenar experiencias placenteras y grabarlas profundamente en nuestra memoria. También sugirió que si aprendemos a revivirlas una y otra vez, no necesitaremos perseguir incesantemente placeres hedonistas. La leyenda cuenta que Epicuro siguió su propio consejo y que, en su lecho de muerte (por complicaciones derivadas de un cólico renal producido por cálculos), mantuvo la ecuanimidad a pesar del terrible dolor, a fuerza de recordar las agradables conversaciones mantenidas antaño con su círculo de amigos y estudiantes” (pp. 73-74). Esta anécdota permite sostener que Epicuro fue también un pionero de la terapia conductual por “inhibición recíproca” (Wolpe, 1958), al igual que Buda (Walsh y Vaughan, 1980).

[2] En efecto, Carus fue anterior a von Hartmann (1842-1906).