De acuerdo al psiquiatra suizo Carl Jung, los sueños traen mensajes desde el inconsciente. La mente y el cuerpo son una unidad, y así como el cuerpo biológico mantiene su homeostasis y se auto-regula, de igual manera el inconsciente y la consciencia se equilibran recíprocamente. Pero además para Jung el inconsciente o, mejor dicho, la capa más profunda de la psique inconsciente de cada individuo —el inconsciente colectivo—, tiene un carácter transpersonal, está conectado a todo lo que existe. Los sueños son, por tanto, fuentes de mensajes espirituales y existenciales trascendentes. La psique inconsciente y los sueños que produce tienen una función reguladora con respecto a la vida del sujeto, facilitando su proceso de crecimiento y acercamiento a la totalidad de su ser (Bennet, 1983; James, 2016).

La compensación es el centro de la teoría jungiana de los sueños. Si una persona tiene durante su vida de vigilia una actitud unilateral, el sueño envía mensajes intentando compensarla. Por ejemplo, una persona que tiene una actitud demasiado optimista acerca de una situación de su vida podría soñar con esa misma situación pero vista de manera pesimista. En este caso, el sueño está indicando la necesidad de tener en consideración la posibilidad de que las cosas no resulten, debido a que la persona está pasando por alto tal posibilidad, lo que podría ser desventajoso (Whitmont y Brinton, 2007). A una paciente de Jung, una aristócrata que se sentía una persona muy distinguida, se le aparecían en sus sueños pescadoras sucias y prostitutas borrachas (Jung, 2004). Un hombre que se sentía muy auto-suficiente e independiente soñó con un niño que pedía a su padre una mascota para sentirse acompañado, y al buscar asociaciones en torno al sueño, recordó que en su niñez fue un niño tímido y solitario que deseaba tener una mascota, pero este deseo nunca se vio satisfecho (Whitmont y Brinton, 2007). Una persona con baja autoestima puede tener un sueño que le muestre sus virtudes, etc.

El sueño compensatorio en algunos casos puede sencillamente mostrarle al yo aspectos no reconocidos de su personalidad, sin señalar ningún curso de acción particular. En otros casos, puede señalar la necesidad de modificar el curso de acción de la persona en su vida. La compensación es una forma de auto-regulación organísmica de la psique, y tiene una cualidad propositiva (Prasad, 2014).

Algunos sueños expresan sus mensajes de manera bastante directa y explícita, mientras que otros pueden requerir un mayor esfuerzo de interpretación debido al carácter altamente alegórico y simbólico de sus imágenes. Pero para que un analista realice una interpretación, requiere conocer cómo es la persona en su vida cotidiana. La interpretación se efectúa junto al paciente, y para esto es útil la pregunta: “¿qué actitud consciente compensa este sueño?”

Jung usaba la expresión coniunctio oppositorum (unión de los opuestos), tomada de la alquimia, que significa la unión de lo masculino y lo femenino, el Sol y la Luna, lo viejo y lo joven, la vida y la muerte, y todos los demás opuestos que se encuentran en los mitos de los pueblos, los sueños y la experiencia humana en general. A quien se identifica con su lado intelectual, el ánima emocional se le aparecerá en los sueños, eventualmente de manera hostil. Inversamente, quien se identifica conscientemente con lo emocional, encontrará la figura del animus intelectual en sus sueños. Estas figuras (ánima, animus, y otras) simbolizan aspecto parciales de la psique humana individual y universal. También la figura del mandala, símbolo de la totalidad en sí misma, aparece en los sueños de las personas de distintas culturas y periodos históricos (Jung, 2008).

En la psicología de Jung el desarrollo biográfico es un proceso de continua integración entre opuestos, que solo llega a completarse en la muerte. El ser humano va oscilando de manera dialéctica entre posturas contradictorias, para posteriormente integrarlas en una síntesis más abarcadora, y así sucesivamente. El concepto de enantiodromía, que Jung toma de Heráclito, designa el juego de los opuestos en el devenir, la idea de que todo se transforma en su contrario (enantios=opuesto, dromos= movimiento rápido). De la muerte surge la vida, de la vida surge la muerte, y así sucesivamente en un flujo ininterrumpido de movimiento y cambio (Bennet, 1983). Las ideas de Jung sobre la conjunción de los opuestos continúan y reformulan una larga tradición filosófica que incluye a Heráclito y Hegel.

La unión de los opuestos es un tema arquetípico presente también en los mitos y ritos de los pueblos y antiguas civilizaciones. Por ejemplo, la unión de los polos masculino y femenino tiene lugar en la hierogamia, el matrimonio sagrado, la unión cósmica del cielo (masculino) y la tierra (femenina) cuando la lluvia, análoga al semen, fertiliza a la tierra. En algunas culturas antiguas, las mujeres corrían desnudas por los campos durante la sequía, para despertar la virilidad del cielo y traer la lluvia. En otras como la tribu kana de Brasil, los hombres y mujeres practicaban orgías colectivas en el campo para favorecer la fertilidad y la cosecha (Eliade, 2007).

Cuando Jung pasó unos meses con los elgoni, un pueblo que vivía en la selva de Elgon en África oriental, descubrió que ellos daban importancia a los sueños. Cuando alguno de ellos tenía un sueño que trataba sobre su vida individual, se consideraba relativamente irrelevante. Pero cuando alguien tenía un sueño referido al pueblo, al colectivo, se congregaban para escucharlo y le prestaban especial atención. Los elgoni llamaban a estos últimos “sueños grandes” (Bennet, 1983). También Jung pensaba que los sueños podían representar y traer mensajes tanto de la psique individual como de la colectiva (Bennet, 1983). Aquellos que provienen más claramente del inconsciente colectivo tienen un mayor impacto subjetivo, son altamente simbólicos y vívidos y pueden generar cambios importantes en la vida del soñante, Jung les llamó “sueños arquetípicos” (West, 2011).

El inconsciente es autónomo y teleológico, y existen sueños que desafían la actitud consciente con el objetivo de cambiarla. Tienen, por tanto, una función de retroalimentación, entregando información correctora para que la consciencia pueda enmendar el rumbo (West, 2011; Whitmont y Brinton, 2007).

Pero no todos los sueños son compensatorios respecto de la actitud del yo. Jung sostenía también que existen sueños complementarios. A diferencia de los compensatorios, que manifiestan el polo opuesto de aquel al que el yo está identificado, los sueños complementarios son también correctores de la actitud consciente pero en una medida menor que los compensatorios. No manifiestan el polo contrario sino un cambio o matización que la actitud de la vigilia debe realizar, o la completación de un patrón que en la actitud consciente solo se está realizando de forma parcial e incompleta. Proporcionan la información que falta, sin que esta información sea el polo opuesto de los puntos de vista del yo.

Existen también sueños prospectivos, que anticipan situaciones futuras (Blais, 2015). Esto no implica que sean sueños adivinatorios, sino que el inconsciente pone en escena los sucesos que es posible anticipar dadas las situaciones de la vida del soñante. El inconsciente es, por tanto, inteligente, y de acuerdo a Jung (2004) posee una sabiduría profunda que está ausente en la psique consciente. Algunos sueños expresan de manera metafórica y simbólica la solución a problemas que la persona está enfrentando en su vida diurna.

Jung mencionó también la existencia de sueños paralelos, aquellos cuyo significado coincide o apoya los actos de la vida de vigilia. Estos pueden aparecer cuando la persona está en el camino correcto pero duda de sí. Entonces, el inconsciente le envía el mensaje de que está haciéndolo bien, para que disipe sus dudas.

El Self —centro del inconsciente— complementa, compensa y completa las actitudes estrechas del Yo —centro de la consciencia— en un camino de auto-conocimiento en el que el soñante se convierte en la totalidad que es.

Referencias

  • Bennet, E. (1983). What Jung really said. Schocken Books.
  • Blais, R. (2015). Los sueños, mensajeros del alma. Ediciones Rosacruces.
  • Eliade, M. (2007). Tratado de historia de las religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado. Ediciones Era.
  • James, L. (2016). Carl Jung’s psychology of dreams and his view on Freud. Acta Psychopathologica, 2, 3, 1-3.
  • Jung, C. (2004). Obra completa, Volumen 8. La dinámica de lo inconsciente. Trotta.
  • Jung, C. (2008). Aion. Contribución a los simbolismos del sí mismo. Paidós.
  • Prasad, R. (2014). Dreams and reality: Jungian perspective of compensatory and non compensatory functions of dreams. Journal of Research in Humanities and Social Sciences, 2, 4, 22-26.
  • West, M. (2011). Understanding dreams in clinical practice. Karnac.
  • Whitmont, E. y Brinton, S. (2007). Dreams, a portal to the source. Routledge Taylor & Francis.