Las funciones ejecutivas se podrían definir como el conjunto de procesos cognitivos los cuales, permiten la adaptación a situaciones nuevas, amplían los comportamientos necesarios para lograr objetivos, así mismo autorregular y supervisar nuestra propia conducta.

El término fue planteado por primera vez por Muriel Lezak en 1982, quien definió a las funciones ejecutivas como procesos cognitivos para formular metas, planear y solucionar problemas.

Estas se encuentran relacionadas con los lóbulos frontales, pero no se localizan en una zona concreta. De esta forma, este ejecutivo central no responde a un sistema único, sino que está implicado en diferentes circuitos cerebrales, desde aquellos más relacionados con los procesos cognitivos como la evaluación y el análisis, hasta aquellas redes y áreas implicadas en la emoción, la motivación y los estados de ánimo.

El desarrollo de las funciones ejecutivas produce cambios tanto en su estructura como en su funcionamiento. Las distintas regiones del cerebro maduran de acuerdo con un patrón jerárquico, desde las regiones sensoriales hasta los lóbulos frontales que completan su evolución hacia la tercera década de vida. Los lóbulos frontales se encuentran en la parte aferente de la corteza cerebral, situados de manera deferente de la cisura cerebral y por encima de la cisura lateral. La región se divide en:

  • Corteza frontal dorsolateral
  • Corteza orbital
  • Corteza medial

En tanto, la corteza frontal dorsolateral es la región más grande y nueva filogénicamente. Esta corteza se clasifica en cuatro áreas:

Regiones Lóbulo Frontal

Las funciones ejecutivas son indispensables para el proceso del niño dado que existe un impacto perdurable en la vida adulta. El desarrollo de las capacidades ejecutivas sigue una progresión similar, pero las trayectorias y tiempos pueden variar significativamente.

El objetivo principal de las funciones ejecutivas es facilitar la adaptación del individuo a situaciones nuevas y complejas. Una gran variedad de destrezas ha sido incluida dentro de las llamadas funciones ejecutivas tales como la capacidad para establecer metas, el desarrollo de planes de acción, la flexibilidad de pensamiento, la inhibición de respuestas automáticas, la autorregulación del comportamiento, y la fluidez verbal.

La plasticidad cerebral de las funciones ejecutivas puede mejorarlas sensiblemente. Gracias a la neuroplasticidad del cerebro, los estímulos exteriores en forma de ejercicios modularán los procesos subyacentes a las funciones ejecutivas. La ciencia ha mostrado que la experiencia y el aprendizaje modifican y facilitan la aparición de nuevas conexiones neuronales, mejorando así nuestro desempeño cotidiano.

Actividades propuestas para el desarrollo de las funciones ejecutivas:

  1. Dividir la tarea en etapas, el primer paso es dividir en etapa las actividades, implicando realizar una planificación; es decir, establecer las fases esenciales que componen un plan complejo (objetivo final), ordenando por períodos para obtener una conducta eficiente.
  2. Gestionar efectivamente el tiempo, por lo que se debe diseñar una estrategia para conseguir un objetivo en etapas, haciendo una estimación del tiempo necesario, y además es prudente contar con problemas eventuales.
  3. Practicar el entrenamiento en auto-instrucciones, para conseguir una reducción de la impulsividad, disminuir el déficit en la planificación y mejorar la capacidad de la flexibilidad cognitiva. Mediante la mediación verbal, hablar con uno mismo en voz alta, dando instrucciones de lo que se debe hacer. El lenguaje interno o las auto-instrucciones fomentará a economizar recursos cognitivos.

Referencias bibliográficas:

  1. AprendiendoJuntos. (2020, marzo 24). ¿Qué son las funciones ejecutivas? AprendiendoJuntos. https://www.aprendiendojuntosneuropsi.com/post/qué-son-las-funciones-ejecutivas
  2. Ejercicios para mejorar las Funciones Ejecutivas—Blog CogniFit. (s. f.). Recuperado 3 de junio de 2021, de https://blog.cognifit.com/es/ejercicios-mejorar-las-funciones-ejecutivas/
  3. Flores, J. C., Castillo-Preciado, R. E., & Jiménez-Miramonte, N. A. (2014). Desarrollo de funciones ejecutivas, de la niñez a la juventud. Anales de Psicología, 30(2), 463-473. https://doi.org/10.6018/analesps.30.2.155471
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