John Dewey, fue uno de los filósofos y psicólogos educativos más influyentes de Estados Unidos, nació en Burlington, Vermont, en 1859 y fallece, debido a una neumonía, en su residencia en la ciudad de Nueva York el 1 de junio de 1952. Educado en una época de pensamiento rígido, Dewey se convirtió en un defensor del individualismo y la democracia en la educación. Su educación formal comenzó en la Universidad de Vermont, donde se sumergió en la filosofía clásica y las ciencias naturales, lo que le proporcionó una rica base interdisciplinaria sobre la que se cimentarían sus futuras teorías educativas.

Después de recibir su doctorado en la Universidad Johns Hopkins, Dewey continuó su carrera académica en la Universidad de Michigan. Fue aquí donde comenzó a formular sus ideas sobre la psicología y la educación, influenciado por el creciente movimiento del pragmatismo, una escuela de pensamiento que enfatiza la experiencia y la práctica sobre los principios y teorías establecidas.

Dewey creía que la educación debía ser relevante para la vida y la sociedad, un concepto radical en un momento en que la educación se centraba en la memorización y la recitación. Su interés en el potencial humano y el aprendizaje continuo lo llevó a la Universidad de Chicago, donde estableció su famosa «Escuela-Laboratorio», un entorno experimental que permitía a los estudiantes aprender a través de la experiencia práctica y la reflexión crítica.

John Dewey revolucionó la psicología educativa con su enfoque progresista y pragmático. Su influencia se extendió mucho más allá del aula, introduciendo conceptos que transformaron la pedagogía y la psicología aplicada.

Aprendizaje Experiencial: Fue un precursor en la promoción del aprendizaje basado en experiencias reales, donde el conocimiento es visto como un proceso activo y dinámico. Argumentó que el aprendizaje es más efectivo cuando los estudiantes interactúan con su entorno y reflexionan sobre sus experiencias.

Educación Democrática: Creía que la educación debería preparar a los estudiantes para ser ciudadanos activos y comprometidos en una democracia. La escuela no era solo un lugar para adquirir conocimientos académicos, sino un microcosmos de la sociedad que debe fomentar el respeto, el diálogo y la colaboración.

Psicología Funcional: Contrariamente a las escuelas de psicología que se centraban en los elementos estructurales de la mente, Dewey estaba interesado en el propósito y la función del pensamiento y la conducta. Su enfoque puso énfasis en cómo los seres humanos se adaptan a su entorno.

Crítica al Dualismo: Criticó la separación entre mente y cuerpo, teoría y práctica, alumno y currículo. Para él, estos elementos están interconectados y se influyen mutuamente en el proceso de educación y desarrollo personal.

Énfasis en la Resolución de Problemas: Introdujo el «método de proyectos», una técnica pedagógica que implica resolver problemas prácticos y reales, lo que promueve un pensamiento crítico y adaptable.

Estos principios de Dewey no solo influenciaron las prácticas educativas sino que también proporcionaron un marco para el desarrollo de la psicología aplicada y la terapia cognitiva, destacando la importancia de la interacción entre el individuo y su entorno.

Por otro lado, John Dewey fue un autor prolífico cuyas obras siguen siendo importantes en el campo de la educación y la psicología. Sus textos más influyentes reflejan su compromiso con una educación progresista y su aplicación de la psicología a la pedagogía.

“The School and Society» (La Escuela y la Sociedad) (1899): En este trabajo seminal, Dewey argumenta que la educación y el aprendizaje deben estar conectados con la sociedad y la experiencia cotidiana. Propone una reestructuración de las escuelas para que reflejen la estructura y los valores de la comunidad.

«Democracy and Education» (Democracia y Educación) (1916): Considerado su obra maestra, explora la relación entre la educación y la sociedad democrática, sugiriendo que el aprendizaje es fundamental para la participación ciudadana y el progreso social.

«Experience and Education” (Experiencia y Educación) (1938): Este texto es una respuesta a las críticas del movimiento educativo progresista y clarifica su visión sobre cómo las experiencias educativas deben formar a los estudiantes para enfrentar desafíos futuros.

«How We Think» (Cómo Pensamos) (1910): Dewey examina el proceso del pensamiento y el razonamiento crítico, enfatizando la importancia de la reflexión en la educación y la toma de decisiones.

«Art as Experience» (El Arte como Experiencia) (1934): Ampliando su teoría educativa, Dewey considera la experiencia estética como una forma de conocimiento y comprensión del mundo.

Estas obras proporcionan un entendimiento profundo de la filosofía educativa de Dewey y su enfoque práctico hacia la psicología. Cada libro refleja su creencia en la importancia de una educación que fomente el pensamiento crítico, la resolución creativa de problemas y el aprendizaje activo.

La trascendencia de John Dewey en la psicología y la educación radica en su enfoque holístico y progresista del aprendizaje humano. A través de su insistencia en la educación como un vehículo para el cambio social y personal, Dewey ha dejado una huella imborrable en la pedagogía moderna. Su visión de las aulas como espacios de pensamiento crítico, interacción social y crecimiento personal ha influido en generaciones de educadores y psicólogos. Los métodos de Dewey, que integran la experiencia práctica con la teoría, la acción con la reflexión, y el individuo con la comunidad, continúan resonando en los enfoques educativos contemporáneos. Más que un teórico, Dewey fue un reformador cuya obra inspira a enfrentar los desafíos educativos de nuestra época con una perspectiva reflexiva y adaptativa.