John Broadus Watson, nació el 9 de enero de 1878 en Travelers Rest, Carolina del Sur, Estados Unidos y fallece el 25 de septiembre de 1958, en su granja en Woodbury, Connecticut (Estados Unidos). Es una figura emblemática en la historia de la psicología, conocido por ser el fundador del conductismo. Su enfoque cambió el curso del estudio del comportamiento humano y animal, desafiando las percepciones convencionales de la época.

Criado en una familia con fuertes valores religiosos, Watson experimentó una niñez y juventud marcadas por la disciplina y la expectativa de excelencia. A pesar de enfrentar desafíos académicos durante sus años de formación, mostró una determinación y tenacidad excepcionales que lo llevaron a la Universidad de Chicago. Allí, bajo la tutela de destacados psicólogos como John Dewey y James Rowland Angell, Watson comenzó a desarrollar sus ideas.

En 1903, Watson obtuvo su doctorado en psicología, dando inicio a una carrera académica que lo llevaría a ser profesor en la Universidad Johns Hopkins. Fue en este centro donde Watson estableció su laboratorio para la investigación en psicología comparativa, lo que marcaría un hito en su trayectoria. Su fascinación por el comportamiento animal y humano se convirtió en la piedra angular de su trabajo.

En 1913, publicó el artículo «Psychology as the Behaviorist Views It», marcando el nacimiento oficial del conductismo. Esta perspectiva, que consideraba que el comportamiento observable era la única variable digna de estudio científico en psicología, provocó un cambio radical en el enfoque de la disciplina.

Su experimento más famoso, conocido como el caso de «Little Albert», realizado en 1920, demostró cómo las respuestas emocionales, como el miedo, podían ser condicionadas en seres humanos. Este experimento no solo fortaleció su teoría conductista, sino que también generó un intenso debate ético que persiste hasta hoy.

La carrera de Watson en la academia terminó abruptamente en 1920 debido a un escándalo personal. Sin embargo, esto no detuvo su influencia en el campo. Se trasladó al mundo de la publicidad, donde aplicó sus conocimientos sobre el comportamiento humano para transformar las técnicas de marketing y publicidad.

Sus contribuciones esenciales se pueden resumir en los siguientes puntos:

El Conductismo y su Fundamentación: Watson propuso que la psicología debería centrarse exclusivamente en el estudio del comportamiento observable y medible, en lugar de en estados mentales internos no observables. Esta idea, aunque controvertida, llevó a un mayor énfasis en los métodos empíricos y experimentales en la psicología.

Experimentación y Evidencia: A través de su experimento más notorio, el caso de «Little Albert», Watson demostró cómo se podían condicionar respuestas emocionales como el miedo en los seres humanos. Este estudio no solo probó la aplicabilidad del condicionamiento en humanos sino que también abrió el camino para la investigación experimental en psicología.

Rechazo de la Introspección: Watson criticó fuertemente la introspección, un método comúnmente utilizado por psicólogos de su época para estudiar la mente. Argumentó que este enfoque era subjetivo y no científico, y abogó por un enfoque más objetivo y medible.

El Ambiente como Factor Clave: Uno de los principios fundamentales del conductismo de Watson es que el ambiente moldea el comportamiento. Sostuvo que los estímulos ambientales y la experiencia de aprendizaje son cruciales para formar el comportamiento de un individuo.

Condicionamiento Clásico: Watson amplió la teoría del condicionamiento clásico, inicialmente propuesta por Ivan Pavlov, aplicándola al estudio del comportamiento humano. Esto abrió nuevas perspectivas para entender cómo se aprenden y modifican los comportamientos.

Influencia en la Terapia de Conducta: Los principios del conductismo de Watson allanaron el camino para el desarrollo de la terapia de conducta. Esta forma de terapia se enfoca en cambiar comportamientos desadaptativos mediante técnicas de condicionamiento.

La carrera literaria de John B. Watson dejó un legado importante en la psicología, con varias publicaciones que definieron y moldearon el conductismo. Sus textos más influyentes incluyen:

«Psychology as the Behaviorist Views It» (La psicología desde el punto de vista del conductista) (1913): Conocido como el «Manifiesto Conductista», este artículo marca el nacimiento oficial del conductismo. Watson argumentó que la psicología debería ser la ciencia del comportamiento observable, excluyendo la introspección y los estados mentales internos de su ámbito.

«Behavior: An Introduction to Comparative Psychology» (Comportamiento: Una introducción a la psicología comparativa) (1914): En esta obra, Watson extendió su teoría conductista al estudio de los animales, argumentando que el comportamiento animal proporciona una visión crucial para comprender el comportamiento humano. Promovió el uso de sujetos animales en la investigación psicológica y analizó el instinto como una serie de reflejos activados por la herencia.

«Psychology from the Standpoint of a Behaviorist» (Psicología desde el punto de vista de un conductista) (1919): Este libro es una exposición más detallada de las teorías de Watson. En él, exploró cómo se podía aplicar el conductismo al estudio del comportamiento humano, abogando por el uso del condicionamiento en la investigación.

«Behaviorism» (Conductismo) (1925): Destinado a un público más amplio, este libro ayudó a popularizar el conductismo entre los no especialistas. Watson explicó sus teorías de una manera más accesible, destacando cómo el ambiente y el condicionamiento influyen en el comportamiento humano.

«Psychological Care of Infant and Child» (Cuidado psicológico del infante y del niño) (1928): En este controvertido libro, Watson aplicó sus principios conductistas a la crianza y educación de los niños, argumentando que el afecto y la emoción deberían ser minimizados para evitar problemas psicológicos futuros.

John B. Watson, con su enfoque conductista, dejó una marca indeleble en el campo de la psicología, desplazando el enfoque de la introspección hacia el estudio objetivo del comportamiento observable. Su énfasis en la observación empírica y la experimentación rigurosa sentó las bases para una psicología más científica y menos especulativa. A través de sus investigaciones pioneras, como el experimento de «Little Albert», Watson no sólo demostró la aplicabilidad del condicionamiento en seres humanos, sino que también abrió caminos para el desarrollo de terapias conductuales efectivas. A pesar de las controversias y el debate ético que suscitó, el legado de Watson sigue siendo un pilar fundamental en la psicología contemporánea, influenciando prácticas en educación, terapia y más allá.