El entorno hospitalario es conocido y familiar para los profesionales que trabajan a diario en él, pero un universo nuevo y extraño para los pacientes que son ingresados. El hospital es el centro de la vida y la muerte, de la enfermedad, pero también de la recuperación, es un entorno lleno de ambigüedades, lo que provoca una variedad de emociones tanto en los profesionales como en los pacientes y acompañantes. El hospital tiene una capacidad sanadora enorme, pero también puede convertirse en iatrogénico, provocando reacciones emocionales indeseadas en todo aquel que lo frecuente. 

Cuando hablamos del hospital, vienen a nuestra mente imágenes de quirófanos, salas de urgencias llenas de gente, habitaciones asépticas, ascensores ocupados… En pocas ocasiones identificamos las emociones como una parte más de las plantas hospitalarias y, sin embargo, están muy presentes, flotando en el aire que se respira. Las emociones y los trastornos psicológicos derivados de las enfermedades que requieren hospitalizaciones, han estado escondidas, ocultas, y este libro pretende hacerlas protagonistas, porque las emociones tienen una gran influencia en la enfermedad y en la salud, en la recuperación y en la cronicidad de ciertas enfermedades.

Las emociones son protagonistas de nuestra vida y debemos darles el papel que se merecen.