Tradicionalmente, la psicología se ha dedicado al estudio de las dificultades y los problemas de las personas con el objetivo de evaluar, diagnosticar o intervenir en los llamados trastornos psicológicos. Pero en las últimas décadas, se ha desarrollado un interés creciente por descubrir y tener en cuenta los aspectos positivos que son inherentes al ser humano y que también pueden ser de mucha ayuda en el entendimiento de las dinámicas y de la forma de enfrentar y solucionar las dificultades o problemas.

De esta manera nace la rama de la psicología positiva (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000), que se centra en estudiar los procesos, aspectos, emociones, conductas, y pensamientos propios de los seres humanos que son considerados positivos para sí mismos y los demás. Son cualidades que nos ayudan a adaptarnos a diferentes situaciones o dificultades, y que son comunes a distintas culturas, momentos históricos o sociedades. El objetivo es entender cuáles son las bases de la salud, la felicidad o el bienestar y poder aplicarlo para vivir una vida plena.

La ciencia debe estar siempre al servicio de la sociedad, de forma que ambas vayan de la mano y puedan comunicarse o representarse. Junto con el desarrollo de la psicología positiva como ciencia, la sociedad ha ido demostrando también un interés creciente por los aspectos positivos, poniendo el foco desde los medios, las políticas, las redes o la implicación social en la búsqueda de una vida plena, subrayando los aspectos positivos y las fortalezas de la sociedad para conseguir una de las máximas de la humanidad: la felicidad.

Cabe notar que la psicología positiva o la búsqueda de la plenitud y la felicidad no se entiende como un idilio donde no existen emociones desagradables o situaciones dificultosas, sino más bien una experiencia de vida donde las cualidades que nos ayudan a superar esas dificultades o a afrontarlas de la mejor manera posible son subrayadas y aprovechadas en el beneficio propio y de la comunidad.  

Ejemplos de aspectos positivos pueden ser muchos tipos de fortalezas psicológicas como la creatividad, el optimismo, el humor, la intimidad, la autorregulación, la empatía, la perseverancia, el crecimiento postraumático, y muchos otros aspectos que por ejemplo recogen los autores Peterson y Seligman (2004) en su clasificación de 24 fortalezas evaluables desde la psicología. Pero junto con las características positivas individuales son necesarias y van de la mano aquellas que se aplicarían al conjunto de la sociedad y que son impulsadas por los organismos y las políticas. La positividad ha llegado también a las grandes esferas y ha conseguido desarrollar programas de promoción del bienestar, políticas sociales, enseñanza de desarrollo moral en las escuelas, disciplina positiva, inclusión del ejercicio físico y la vida sana en la sociedad, etc.

Esta cultura de lo positivo, como todo desarrollo social, se hace patente cuando se implanta en la infancia. Como en muchas otras cosas, los niños y niñas van por delante del resto de la sociedad en este aspecto también. Los menores utilizan la psicología positiva de forma natural, con facilidad exponen y expresan sus fortalezas y son más proclives a verlas en los demás. No olvidemos que los aspectos positivos son parte del ser humano y por tanto son desarrollados naturalmente si se lo permitimos.

El contexto de la pandemia mundial que estamos viviendo ha permitido visualizar y globalizar muchos de estos aspectos positivos. En momentos de crisis humanitarias suelen destaparse grandes positivistas que ayudan, apoyan o buscan el equilibrio del bienestar o bien-ser cuando más necesario es. En esta idea de la demostración del desarrollo positivo en la infancia desde la Asociación Con.Ciencia se ha desarrollado un corto de animación que forma parte de un proyecto más amplio de recursos de prevención para la infancia y la sociedad.

El corto de animación [email protected] pretende dar visibilidad a las fortalezas psicológicas de los y las menores. Se desarrolló durante el confinamiento domiciliario de 2020 por la pandemia mundial. Los niños y niñas han sido un colectivo especialmente damnificado en este momento histórico y ellos son los que más adaptación y fuerza positiva han conseguido demostrar. En este corto un grupo de amigos y amigas de entre 8 y 12 años se ponen de acuerdo para llevar a cabo una acción positiva durante el confinamiento. Cada uno demostrará sus fortalezas desarrollando distintas actividades que están a su alcance. Muchas veces, los más pequeños son los que aportan ideas más grandes. Y como la gratitud es una de las fortalezas más universales y necesarias, desde este espacio les agradecemos a todos los niños, niñas y adolescentes sus lecciones de positividad y fortaleza.

En nuestra web hay un acceso al corto: https://asociacionconciencia.com/interconectados/

Referencias

  • Seligman, M. E. P., & Csikszentmihalyi, M. (2000). Positive psychology: An introduction. American Psychologist, 55(1), 5–14. https://doi.org/10.1037/0003-066X.55.1.5
  • Peterson, C., & Seligman, M. E. P. (2004). Character strengths and Virtues: a handbook and classification. American Psychological Association & Oxford University Press.

Dra. Marta Ferragut, equipo Asociación Con.Ciencia.