Así, como hace pocas semanas atrás, vimos que los factores inespecíficos (o comunes) en psicoterapia son aquellos que no están relacionados con la formación del psicólogo o psicóloga, los factores específicos son, en consecuencia, su complemento, es decir, aquellos que se adquieren, en lo fundamental, por medio de la formación o en el ejercicio de la profesión propiamente tal como, por ejemplo, el enfoque teórico o las técnicas psicoterapéuticas utilizadas en el tratamiento. Estos factores se consideran esenciales para el éxito de un tratamiento, ya que se refieren a los aspectos específicos de la técnica o enfoque que se han demostrado como empíricamente efectivos para tratar problemas de salud mental. A continuación, se describen algunos de los factores específicos más comunes en la psicoterapia:

  1. Enfoque teórico: Los enfoques teóricos como la terapia cognitivo-conductual, la terapia psicodinámica o la terapia sistémica tienen diferentes formas de comprender, de matizar y, en definitiva, de abordar los problemas de salud mental y, por lo tanto, pueden (y en la práctica lo hacen) utilizar técnicas específicas y diferenciales para tratar problemas análogos, así como también, enfocarse en diferentes aspectos de un problema análogo puesto que lo entienden de manera diferente.
  2. La técnica específica de la terapia: Cada enfoque terapéutico tiene una serie de técnicas específicas que son únicas de ese enfoque. Estas técnicas están diseñadas para abordar problemas específicos, y pueden incluir la identificación y modificación de patrones de pensamiento o comportamiento disfuncionales, la resolución de conflictos, el aumento de la conciencia emocional, entre otros. Asimismo, como se expresó previamente, un problema análogo puede ser tratado con técnicas diferentes dependiente del enfoque teórico-técnico del terapeuta.
  3. La duración y frecuencia de las sesiones: La duración y frecuencia de las sesiones de terapia también puede ser un factor específico en el tratamiento. Algunas técnicas de terapia pueden requerir sesiones más largas y/o más frecuentes, mientras que otras pueden ser efectivas con sesiones más cortas y/o menos frecuentes.
  4. La forma de interacción entre terapeuta y paciente: La forma de interacción entre terapeuta y paciente puede ser un factor específico en la terapia en la medida que dicha aproximación está mediada por un enfoque teórico-técnico utilizado por el terapeuta. Por ejemplo, algunas técnicas de terapia pueden requerir que el terapeuta sea más directivo y orientado a la solución de problemas, mientras que otras pueden ser más exploratorias y centradas en el paciente.
  5. La habilidad y experiencia del terapeuta: La habilidad y experiencia del terapeuta también puede ser un factor específico en el tratamiento en la medida que se trata de un desarrollo mediado por el ejercicio de la profesión. Los terapeutas con más habilidad y experiencia pueden ser más efectivos en la aplicación de técnicas específicas y en el establecimiento de una alianza terapéutica efectiva con el paciente.

Como vimos, los factores específicos en psicoterapia se refieren a los elementos propios de un enfoque o técnica (normalmente un enfoque teórico-técnico que es utilizado por el terapeuta) cuya importancia radica en que impacta en el éxito del tratamiento en la medida que el terapeuta es capaz de vincular efectivamente sus recursos teórico-técnicos a las necesidades de su paciente. En dicho sentido, es importante resaltar que tanto el terapeuta como el paciente han de estar familiarizados con estos factores y trabajen juntos para encontrar la perspectiva de tratamiento que mejor se adapte a las necesidades y objetivos del paciente.