Los deportes electrónicos van en alza y hoy son una parte importante de la industria de los videojuegos, no sólo por su popularidad sino porque han demostrado ser un método de integración social. La inclusión de profesionales de la salud en la práctica toma mayor relevancia como acción preventiva en la detección de conductas adictivas desfavorables.

La profesionalización de este espacio obliga a sus integrantes a cumplir con largas sesiones de entrenamiento mental con el objetivo de trasladar la práctica a la instancia de competición. La presencia de público y el seguimiento en vivo de las competencias predispone al equipo a sufrir mayores niveles de estrés que cualquier individuo promedio.

¿Pero, este tipo de prácticas son perjudiciales? Más allá de que los esports sean considerados verdaderamente un deporte, podemos mencionar que es una actividad establecida bajo un reglamento cuya práctica involucra en mayor grado el rendimiento mental por sobre el físico. Sus acciones son organizadas y de carácter competitivo.

Más de 20 trabajos científicos sobre la temática parecen indicar que la práctica regular de videojuegos mejora habilidades psicológicas como la cooperación y el trabajo colectivo.  Su uso diario podría ser beneficioso como una herramienta útil combinada con otro tipo de actividades como la formación académica, hábitos de descanso saludables y una buena alimentación.

Como hemos mencionado, la práctica regular de deportes electrónicos estimula ciertas estructuras cerebrales mejorando capacidades cognitivas como inteligencia, memoria de trabajo, reflexión, toma de decisiones y habilidad multitarea entre otras. Sin embargo, uno de los puntos cruciales y que aún surge como interrogante es cuál es el tiempo diario adecuado para el desarrollo de estas prácticas.

Según el DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, publicado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría), el trastorno de juego por internet – conocido como adicción a videojuegos – se caracteriza por un patrón de comportamiento de juego persistente y recurrente que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo por un periodo de 12 meses o más. Una discapacidad para controlar el comportamiento a pesar de las consecuencias negativas.

Tanto el sedentarismo como las conductas adictivas son perjudiciales más allá del tipo de actividad que se realice. La Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo 150 minutos de actividad física de intensidad moderada para reducir significativamente la morbimortalidad y mejorar la calidad de vida.

Los principales factores causantes de obesidad y sobrepeso involucran el consumo de alimentos altos en grasas, bebidas azucaradas y un estilo de vida sedentario, que es comúnmente visto en aquellos que permanecen muchas horas sentados.

Las molestias más frecuentes reportadas por aquellos que llevan adelante este tipo de prácticas en un rango de entre 3 y 10 horas diarias son: fatiga ocular, dolor de cuello y espalda entre otras. Casualmente una encuesta realizada a estudiantes universitarios de Estados unidos y Canadá determinó que el 40% de los estudiantes que reportaban estas dolencias no realizaban ejercicio físico ni mantenían una dieta saludable.

Los deportes electrónicos han evolucionado al igual que sus consecuencias. La promoción de hábitos saludables sigue siendo el motor del cambio, incluso en el mundo gamer.