¿En dónde encuentro al amor de mi vida? ¿Por qué todavía estoy soltero/a? ¿Por qué tengo tan mala suerte en el amor? ¿Siempre elijo mal o qué está pasando? Estas son algunas de las preguntas que con más frecuencia se presentan en personas que han pasado por relaciones fallidas, sin embargo, algo que hay que tener en cuenta es que el amor no es algo físico que se encuentre debajo de una piedra, el amor es algo que las personas van construyendo en conjunto con el paso del tiempo. El problema con esto es que actualmente nos encontramos viviendo en una sociedad que busca relaciones perfectas fomentando la idealización y el amor romántico, pero ¿Qué es lo que hace que generemos expectativas en torno a nuestra pareja?

Existen diversos factores contextuales que nos acercan a una idea de “amor perfecto” y se nos bombardea con características y conductas que tendría que tener una pareja socialmente aceptable, pues desde niños crecemos y se nos refuerza el estereotipo de amor romántico, este estereotipo nos hace cerrados, nos dice que solamente hay una forma de amar y un tipo específico de persona que nos puede hacer feliz, pues esta debe de cumplir una lista de características físicas y comportamentales. Además, enfatiza formas estereotipadas de recibir y demostrar afecto, siendo esto un problema pues si no se cumplen con todas estas normas dentro de la relación puede interpretarse como una falla propia o de la otra persona.

Otro factor que normalmente nos indica si vamos por buen camino o no en una relación son los referentes cercanos, es decir relaciones de personas con las que convivimos constantemente y nosotros consideramos maravillosas u horribles, un ejemplo de esto es cuando a partir de la dinámica relacional que tienen nuestros padres, nosotros decidimos si hay conductas que debemos replicar para ser igual de felices que ellos, o conductas que hay que evitar para no fracasar como ellos. El problema con este tema es que en lugar de fijarnos en qué es lo que nosotros queremos y qué es lo que la otra persona quiere al compartir una vida juntos, nos quedamos con lo que vemos que “funciona” para otros, lo que “parece ser lo correcto”.

El otro factor con el que nos guiamos son las necesidades y deseos únicamente propios y la idealización de la pareja a partir de mí, pues nos centramos solamente en nosotros sin importarnos la otra persona, no escuchamos sus necesidades, sus deseos, lo que está dispuesta a hacer por nosotros y también lo que no va a aceptar de nosotros. Se juzga mucho a partir de la autopercepción, pues si yo y además todos los demás piensan que merezco una pareja perfecta, no puedo aceptar una persona que sea menos que eso.

La principal limitante que surge a partir de estos estereotipos de amor y que nos limita a encontrar una relación soñada es la decepción, pues cuando la otra persona no cumple con nuestras expectativas, muchas veces estas inconformidades que se generan son interpretadas como una evidencia de falta de amor, pues se tiene la idea de que, si quieres realmente a alguien, harás todo lo posible porque ese alguien esté feliz. También se puede interpretar como si la culpable de la decepción fuera la otra persona por no adaptarse a nuestros deseos pues si algo no nos agrada o sale más se exige que la pareja sea la que cambie.

La forma en la que afrontamos o intentamos “solucionar” estos conflictos es igual de problemática que las causas que las generan, pues en primer lugar se busca exigir que el otro o la otra cambie, que modifique conductas, aunque no esté de acuerdo con eso y lo único que ocurre es un cambio momentáneo y poco significativo pues no hay un interés genuino en adquirir una nueva conducta. O también se evitan conflictos y solamente se acepta pasivamente todas esas cosas que no nos son agradables pues en ocasiones nos resignamos a que la otra persona no va a buscar generar un cambio y solamente se acepta vivir con lo que vemos.

Ahora que están más claros cuáles son los factores que generan relaciones estereotipadas y las posibles consecuencias que podrían surgir, es momento de cuestionarse ¿Qué se puede hacer al respecto? En primer lugar, es importante tener claro qué tanto de lo que estoy buscando en una relación surge a partir de una reflexión propia, si me estoy centrando en las cosas que a mí me hacen sentir bien, cómodo, pleno o satisfecho. También qué tanto estoy viendo mi realidad y la de la persona que tengo enfrente pues se tienen que tomar en cuenta todos los factores que están presentes en una relación y qué tanto puedo cumplir o no con ellos pues habrá momentos en los que es necesario negociar y generar acuerdos, lo cual nos lleva a desarrollar habilidades comunicativas con la pareja ya que sentirse libre y permitir el intercambio de opiniones es uno de los pilares fundamentales de una relación de pareja saludable.

Finalmente tomar en cuenta que no se puede encasillar a una persona, antes que parejas, todos somos seres individuales con gustos, opiniones, ideas, creencias y personalidades diferentes, no podemos moldear a la gente a nuestro gusto y nadie está obligado a cumplir las expectativas de otros, por lo que antes de comenzar una relación con alguien es importante ver a la persona completa, hacer una reflexión propia y a partir de ahí tomar la decisión de comenzar un proyecto en conjunto con todo lo que eso implica. 


Artículo escrito por Gustavo Damián Ordóñez, terapeuta de adolescentes y adultos en Vínculo Colectivo.