Dedicado a dos de mis ex psicoanalistas

Szondi Leopold[i] (1893-1986.) Psiquiatra y psicoanalista suizo. Nacido en Nytria, Eslovaquia, Leopold Szondi provenía de una familia judía apegada a las tradiciones religiosas. Viviendo en Budapest desde su infancia, participó con Michael Balint (analizando de S. Ferenczi lo mismo que M. Klein), Melanie Klein e lmre Hermann en la expansión de la escuela húngara de psicoanálisis. Cuando tomó el poder el almirante Horthy, Szondi fue despedido de su puesto universitario. Deportado por los nazis al campo de Bergen-Belsen, logró llegar a Suiza en 1944. Más tarde pudo instalarse en Zurich y ejercer allí el psicoanálisis.

Marcado a la vez por el freudismo, la escuela alemana de psiquiatría y los trabajos de la genética, creó el término Schiksalanalyse (análisis del destino), análisis de la genealogía basado en el inconsciente. Según él, cada sujeto poseería un «genotropismo», una especie de inconsciente familiar, que determina sus elecciones, no sólo en el ámbito amoroso, donde están en función de semejanzas latentes inscriptas en el código genético, sino también en el dominio profesional, donde la elección se realizaría a partir de afinidades pulsionales.

De esta concepción genealógica del destino, elaborada entre 1937 y 1944, Szondi extrajo en 1947 un test proyectivo que lo hizo célebre en todo el mundo. Compuesto por cuarenta y ocho fotografías de enfermos mentales, este test permitiría revelar la personalidad profunda de un sujeto a partir de sus reacciones de simpatía u hostilidad. A través de su método llamado «Análisis del destino», afirmó Szondi, nos permitiría alcanzar un mayor grado de libertad, ya que nos volvemos libres para seguir o rechazar los impulsos «fatales» provenientes de la presencia de la herencia de nuestros ancestros en nuestro campo psíquico.

¿QUE ES EL HOMBRE? UN ENFOQUE CON LA TEORIA DE SZONDI RUTH SCHOPFLOCHER ARGENTINA[ii]

«Exilio una diferencia entre la concepción psicoanalítica de la Teoría de Szondi con respecto al mecanismo de la sublimación. Según Freud nuestros vicios se convertirían, de cierto modo, en virtudes; las tendencias antisociales en so-ciales. Para Szondi en cambio, ambas tendencias se encuentran dentro del ser humano. Con su test pulsional tridimensional Szondi pudo demostrar, que el Bien y el Mal pertenecen a una misma fuente psíquica cuando una de las tendencias está en el nivel superior, la otra se encuentra en el más profundo.

Estas tendencias ético-sociales y las agresivas, antisociales, están situadas en el vector ‘P’ -el paroxismal- del sistema pulsional de Szondi. Uno de los factores de ese vector es el ‘e’: el epileptiforme. El que acumula los afectos agresivos y los descarga en forma explosiva de ataque corresponde a la tendencia socialmente negativa (e-), en tanto que el polarmente opuesto (e+) es la tendencia socialmente positiva de la reparación, justicia, bondad y tolerancia. Así pues el factor «e» encierra tanto los afectos agresivos, «Caín» como las tendencias éticas y de justicia, el ‘Moisés’, que establece los Mandamientos y la prohibición del mal.

Según Szondi, todo ser humano nace con un naturaleza ética ambivalente, pudiendo elegir en consecuencia tanto lo bueno como lo malo.

Para Leopold Szondi el ser humano es tanto lo uno como lo otro. Es bueno y es malo. Tiende al cambio y a la conservación. Es, simultáneamente, hombre y mujer. En las fotos que integran su Test, sucede lo mismo que en los sueños y que en los idiomas primitivos: no llegan a expresar una sola y determinada necesidad pulsional, sino una cierta relación entre ambas.

En su libro Caín, las figuras del mal, se analiza el problema de la agresividad. El hombre no perdió, según Szondi, nada de su primitiva agresividad simbolizada en la figura de Caín. Pero frente a los caínes, aparecen los que quieren reparar al Caín. Son los que en algún momento habrían cometido alguna acción agresiva y que ahora esgrimen la Ley contra el Mal. Son las figuras ‘Moisés.’ Para Szondi son figuras complementarias y no excluyentes.

Dice luego en este mismo texto que Caín mata a Abel contra la injusticia de este, de Abel. Analicemos. Si vamos a la Biblia[iii], al Génesis, vemos que en realidad Abel no cometió ninguna injusticia. Según la Biblia, Abel que cuidaba de su ganado trajo a Dios una ofrenda que fue del agrado de Dios -de Jehová, entonces-, mientras que la ofrenda que Caín, que era agricultor, le trajo a Jehová, a este no le agradó. Caín se ensaña y su semblante decae. Jehová le pregunta a Caín que por qué se ha ensañado y que por qué su semblante decae. Y le dice que si hiciere el bien, se enseñoreará de haber hecho el bien, y que si no hiciera el bien, el pecado estará a la puerta. Tras esto, Caín, mata a Abel y Dios-Jehová lo maldice. Ante el temor que Caín expresa de que cualquiera le mate, le pone a Caín en la frente una marca para que nadie lo mate porque si alguien lo matase, «siete veces sería castigado.» Y luego, una vez Caín entiende que el castigo consiste en que Jehová le echa de la tierra y que tendrá que esconderse de Jehová y que vivirá errante y extranjero, dice: «Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén.» Como vemos, esto es exactamente lo mismo que ya les ocurrió a los padres de Caín y Abel, Adán y Eva, que fueran expulsados del Edén. Porque dice: «Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza. Errante y extranjero serás en la tierra.» Y de hecho, a continuación, vemos que se vuelve atrás y se habla de los descendientes de Adán y se repite que Dios creó al hombre a semejanza de Dios. Que los creó varón y hembra, que los bendijo, y que les llamó Adán, y que les dio por hijo a Set. En el anterior apartado, al final, se dice que Adán conoció de nuevo a su mujer, la cual dio a luz a un hijo, y le llamó Set porque, dijo ella, Dios me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel a quien mató Caín.

Pero Szondi opone a la figura Caín la figura Moisés, y no la figura Abel. ¿Por qué? ¿Por qué damos ese salto y obviamos, al menos en principio, la figura Abel? En su libro Caín[iv], Szondi dice (pág. 30): «¿Donde está tu hermano Abel? El Señor quiere la penitencia del pecador y por eso Caín tenía que haber contestado; ¡Señor de todo lo creado! Tú sabes todo lo Oculto, yo le he matado, yo he pecado. Entonces el Señor también le hubiera perdonado.» Y añade luego: «Caín empezó entonces a mentir delante del Señor, y dijo: No lo sé. ¿Soy acaso el guardián de mi hermano? Como el Señor vio que Caín daba una contestación falsa empezó a convencerle y decirle etc., etc.» La respuesta de Caín no es falsa. Caín está diciéndole a Dios que él no es el guardián de Abel, sino Dios, que todo lo sabe y que todo lo puede y que de haber querido que las cosas fuesen al revés, lo hubiera podido muy bien hacer. Tampoco Abel cometió ninguna injusticia. Fue Dios quien sintió agrado por la ofrenda de Abel pero no por la ofrenda de Caín motivando el enfado de Caín en cuanto a su hermano. Szondi también entiende que Moisés es un enfermo paroxismal, que es la contracara de Caín, y esto es así porque no pueden establecerse leyes que no pueden ser acatadas y que suponen el sometimiento del ser que es lo que pareciera a primera vista lo que Szondi nos recomendara hacer, es decir, no comprender que los designios de Dios son insondables para la mente humana y aceptar una moral humana ajena por completo a la ley natural. Seguramente que la figura Abel representaría la figura del hijo amado, que sí se contrapondría a la figura Caín, la del hijo no amado, rechazado, origen de todo mal. No toda la agresividad es pues mala, hay un quantum de agresividad que todo ser humano debe portar para poder sobrevivir. Pero la postura de Szondi es la figura del superyó castigante, moralizante, del que condena, del que juzga. Del que le exige al hijo no abatirse ni airearse por los malos tratos propinados por sus padres.

Si existe en nosotros una parte agresiva negativa como parte de nuestra herencia, está en el ambiente revertir esa herencia. Aquí lo que vemos, en esta leyenda bíblica, qué es lo que no deben los padres hacer para que Caín no sea Caín y no necesitemos tampoco de ningún Moisés.


[i] http://www.psicopsi.com/biografias-szondi-leopold/

[ii] Revista Interamericana de Psicología, 1970, 5, 3-4.

[iii] Santa Biblia, Antiguo y Nuevo testamento, Sociedades Bíblicas Unidas

[iv] Szondi, L. Caín y el cainismo en la historia universal, Editorial Biblioteca Nueva