Son la anorexia y bulimia nerviosa los trastornos alimenticios más conocidos, tanto por su incidencia como por su índice de mortalidad en la población infanto juvenil, la cronicidad de sus síntomas nos permite ver que estamos frente a una problemática de índole mundial, afecta sobre todo a las mujeres con una incidencia del 85% frente a un 15% en varones. Los manuales de salud mental más conocidos en el campo clínico como lo son el DSM IVTR y el CIE10 incluyen dentro de sus criterios diagnósticos para estos trastornos el llamado “Miedo intenso a ganar peso”, sin embargo, la práctica clínica y una literatura más extensa nos permite conocer a fondo los miedos inmersos en estos trastornos del comportamiento alimentario. Veremos entonces que el miedo a subir de peso es solo la punta visible de un iceberg que en sus profundidades acarrea una lista mucho más amplia de miedos.

El miedo a lo desconocido como un indicador de no sentirse preparado, carente de herramientas psicosociales para enfrentar las vicisitudes que la vida conlleva, dándole una valoración negativa al futuro, “lo incierto es malo” suele ser el pensamiento de quien padece uno de estos desórdenes. Sabemos que la población más vulnerable para estos trastornos son los adolescentes y que estos problemas comienzan cada vez en edades más tempranas, de aquí que sea el “miedo a los cambios” algo que caracteriza a la gran mayoría de pacientes que visitan un profesional de la salud mental, este miedo a los cambios es el que impide en muchas ocasiones la evolución favorable del paciente, es como si se aferraran a los síntomas por sentirse cómodos en esa zona, la adolescencia es quizá la etapa de mayores cambios en la vida humana, desde cambios fisiológicos, sociales, académicos, pasando por la atracción sexual, el primer beso, mudarse a otro vecindario, el divorcio de los padres, o simplemente el cambio de colegio en un/a joven que no ha sabido adaptarse a los cambio puede precipitar los síntomas de alguno de estos trastornos.

“El miedo a no cubrir las expectativas que los demás tienen sobre nosotros” nos invita a evaluar el pensamiento de fondo y surge una pregunta ¿los demás esperan mucho de mí? O ¿soy yo el que piensa que los demás viven a expensas de mis logros personales?, podemos entender que la gente que nos ama siempre va a esperar lo mejor para nosotros, incluso puede que nos alienten a conseguir metas cada vez más grandes, sin embargo, este contenido en la mente de quien padece un desorden alimenticio es interpretado como una tortura sin fin, queriendo cubrir la imagen de un “Yo Ideal”, es decir vivir para complacer más no para aprender.

El miedo al rechazo, miedo a quedarse solo, miedo al abandono ocupa un lugar importante en estas patologías, se evidencia a través de conductas cuyo fin es agradar y trae consigo la pérdida de la identidad, quien lo padece terminará por practicar comportamientos que no van en sintonía con su forma de pensar, sin embargo las realizará convencido de que de otra forma perdería a la gente que la rodea, el no saber decir que “No” ante la presión de un grupo casi siempre los pone en evidencia.

El “miedo a no ser reconocidos” los pone sobre la línea de la búsqueda de resultados, los cuales comienzan por llamar la atención a través de las notas sobresalientes, los primeros puestos o los premios en concursos de talentos, sin embargo al no alcanzarlos manifiestan frustración, enojo e ira, para luego encasillarse en la búsqueda del reconocimiento de un cuerpo “fitness”, una pseudo belleza según los estándares sociales pero que mal manejados las llevarán a la búsqueda del cuerpo “perfecto”.

El miedo a fracasar que ha llevado a los pacientes con algún desorden alimenticio a tratar de llevar una dieta autoimpuesta casi a la perfección, aquí no hay lugar para equivocaciones y si para ello es necesario llevar un conteo de calorías no dudaran en hacerlo.

También podemos resaltar el miedo a la sociedad que gira en sus mentes, observando el factor social como inseguro, dañino o con el afán de perjudicarlos a través de las críticas constantes con comentarios sobre su peso o cuerpo, de aquí se puede identificar el “miedo a las críticas” o en su defecto al no poder manejarlas de manera asertiva.

Una lista de miedos que genera angustia, tristeza o ansiedad en quienes los padecen, por ello es tan importante que al estar frente a un/una paciente con trastorno alimenticio nos detengamos a observar su lenguaje y comportamiento que son el reflejo de sus pensamientos pues es aquí donde se harán evidentes los miedos.