En estos tiempos las personas han experimentado cambios en su vida, y se han visto afectados a nivel físico y mental. Con el teletrabajo algunas personas se han sentido más sobrecargadas en sus labores y que se les dificulta desconectarse de los medios digitales.

Al respecto (OIT, 2021) afirma que los teletrabajadores afrontan mayores riesgos de seguridad y salud y cuentan con menos acceso a las prestaciones y oportunidades laborales que se ofrecen a otros trabajadores.

Es decir que los colaboradores resultan afectados no tan solo en sus derechos laborales sino también su salud mental, debido a que piensan si les alcanzará para sus gastos del mes. Además de preocuparse de mantener su trabajo y seguir aportando a sus familias. Por ende, el bienestar psicológico es afectado en gran medida.

En primer lugar, definiremos qué es el bienestar psicológico. Según Corbin (2021) esta abstracción tiene que ver con las creencias y con las expectativas, con el empoderamiento de la persona y con estar rodeado de un contexto de tranquilidad y esperanza.

De lo anteriormente mencionado, se infiere que la pandemia ha traído un malestar que afecta el bienestar psicológico de las personas, más allá de que su salud física resulta afectada, ha impactado en los pensamientos y emociones. Hay más ansiedad y estrés que afecta la tranquilidad de las personas.

Ahí podemos encontrar que los pensamientos y emociones de las personas son los que inciden en su bienestar psicológico trayendo como consecuencia que las relaciones interpersonales, familiares y laborales se deterioren.

En primer lugar, mostraré algunos ejemplos de la importancia de los pensamientos y las recomendaciones para evitar que la salud mental se deteriore.

Los pensamientos nos ayudan a tomar decisiones y actuar dentro de nuestra realidad y, en ese sentido, son una parte fundamental de nuestra vida diaria (Morán, Berdullas-Saunders y Fausor, 2020).

¿Qué puedo hacer?

  1. Identifica lo que se te pasa por la cabeza: tus pensamientos del día y que sientes cuando tienes esos pensamientos.
  2. Pon en duda tus pensamientos: sobre todo si son negativos y te hacen sentir mal.
  3. Mi frase personal: elige una frase que te identifique y te haga sentir mejor.

En segundo lugar, tenemos a las emociones que también afectan al bienestar psicológico. A continuación, se muestran algunas pautas para una adecuada gestión de ellas:

  1. Identificar y aceptar las emociones.
    • Pensar como te has sentido en este tiempo de pandemia.
  2. Afrontar algunas emociones concretas: ansiedad, tristeza y enfado.
    • Frente a la ansiedad ir a un lugar tranquilo, colocar una mano encima de tu vientre (por debajo de tu ombligo) y otra en el pecho, toma aíre suave y lentamente. Trata de dirigir el aíre a la parte inferior de los pulmones. Retén el aíre y cuenta hasta 3 y expulsar lentamente por la boca durante 3- 4 segundos. En relación con la tristeza, planifica tus actividades, haz un listado de al menos 5 cosas de la vida cotidiana que te gusta hacer y que te hacen sentir mejor. Una vez tengas la lista hecha, escoge la o las actividades que más te gusten.
  3. Respecto al enfado, pensar por qué estás enfadado y si vale la pena enfadarse.
    • Si la situación está bajo tu control tómate un tiempo para respirar de forma lenta y profunda y, luego, habla con esa persona incluyendo, al comunicarte, lo que estás sintiendo. Si, por el contrario, estás enfadado/a por algo sobre lo que no tienes ningún control, realiza actividades que te distraigan.

Por último, se concluye que es necesario que las personas logren un equilibrio tanto en su vida familiar y laboral para que se disminuyan los índices de ansiedad y estrés. Esta nueva forma de vida habrá afectado a todos, pero si se logra compatibilizar tanto los objetivos a alcanzar en las organizaciones y el desarrollo personal de las personas.