Artículo de La Tercera, aparecido bajo el título de «Cansados, desanimados y tristes: cómo afecta el frío y la lluvia a la salud mental».

La llegada del invierno trae consigo no solo bajas temperaturas sino también un notable impacto en nuestra salud mental. Las psicólogas Catalina Aguirre y Yenny Martínez explican que el Trastorno Afectivo Estacional (TAE) es una realidad para muchas personas durante los meses fríos. La disminución de la luz solar afecta la producción de serotonina y melatonina, lo que puede llevar a síntomas como depresión, fatiga y desánimo.

Nicolás, un residente de Santiago, describe su experiencia con la depresión invernal, destacando lo difícil que puede ser mantenerse activo y positivo durante los días grises y fríos. Esta sensación de tristeza no es nueva; ya en el siglo XIX, Gustave Flaubert reflejaba en su novela «Noviembre» la melancolía que trae el invierno.

Mantener una rutina de sueño, una dieta equilibrada, y exponerse a la luz solar pueden ayudar a mitigar los efectos del TAE. También es importante mantener la vida social activa y realizar actividades de autocuidado para enfrentar mejor los desafíos del clima frío.

Desde una perspectiva psicológica, el Trastorno Afectivo Estacional se relaciona con cambios en el reloj biológico debido a la menor exposición al sol, lo que altera los niveles de neurotransmisores y afecta el ánimo. La clave está en adoptar hábitos saludables y enfrentar el invierno con una actitud positiva.

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