Encarcelados en su propio cuerpo. Así es como se sienten aquellas personas que sufren lo que denominamos “síndrome de enclaustramiento”…

Este término hace referencia a aquellos pacientes que, tras algún accidente craneoencefálico o vascular, o por alguna otra circunstancia médica que normalmente atañe al sistema circulatorio; presentan una actividad consciente normal, conservan su funcionamiento cognitivo, pueden pensar, razonar y se dan cuenta en todo momento del medio ambiente circundante. Pero presentan mutismo completo, es decir, han perdido la capacidad para hablar; y parálisis muscular generalizada. Los únicos movimientos musculares que suelen conservar, salvo algunas circunstancias que veremos a continuación, son los oculares elementales que se utilizan como forma de comunicación alternativa.

Podemos hacer referencia a este síndrome acuñando otros términos como pueden ser: desconexión cerebro-bulbo-espinal, síndrome de cautiverio, pseudocoma o síndrome protuberancial central.

Qué debemos saber sobre este síndrome:

  • No existe cura además de presentar un pronóstico pobre con una evolución irreversible en la mayoría de los casos.
  • El único tratamiento posible es de mantenimiento y consiste principalmente en la estimulación neuromuscular funcional para ayudar a activar algunos de los músculos paralizados.

Las consecuencias funcionales encontradas en los pacientes son:

  • Tetraplejia.
  • Nivel de conciencia conservado.
  • Anartria severa, es decir, imposibilidad de articular sonidos aunque la persona sea totalmente capaz de comprender lo que se le dice.

Los diferentes tipos son:

  • Síndrome de enclaustramiento completo o total: lesión masiva primaria en el troncoencéfalo que produce la inmovilidad completa del paciente. Se encuentran signos de actividad cerebral normal en el electroencefalograma. En estos casos además hay oftalmoplejía, una parálisis ocular que produce la incapacidad para mover voluntariamente el globo ocular.
  • Síndrome de enclaustramiento incompleto: similar al anterior, pero presenta una pequeña recuperación de la lesión que permite la realización de algunos movimientos.
  • Pseudo-síndrome de enclaustramiento: se produce cuando una lesión cortical o cerebelar causa un daño secundario en el troncoencéfalo.

La causa clásica que lo provoca es una lesión bilateral en la base del puente. Si bien es cierto que puede deberse a otras circunstancias como:

  • Otras lesiones encefálicas de tipo traumático.
  • Enfermedades del sistema circulatorio.
  • Sobredosis medicamentosa.
  • Daño neuronal causado por la destrucción de las vainas de mielina que envuelven a estas células nerviosas.

Síntomas asociados: estos pacientes presentan además insuficiencia respiratoria y extensión de las cuatro extremidades. La incapacidad para comunicarse verbalmente no deriva de una disfunción en las cuerdas vocales, ya que éstas permanecen intactas. Es la falta de coordinación entre la respiración y la voz lo que les imposibilita la emisión de sonidos voluntarios.

Diagnóstico diferencial: es importante a la hora de realizar el diagnóstico diferencial descartar otras patologías que en algunos aspectos presentan similitudes. Así por ejemplo, ha de descartar el diagnóstico de coma, estado vegetativo, estado de mínima respuesta y muerte cerebral.

Pronóstico: tienen mejor pronóstico aquellos que se han producido por causas no vasculares o los debidos a ataques isquémicos transitorios. Los demás normalmente suelen ser crónicos, irreversibles, con mal pronóstico y alta mortalidad (alrededor del 60%), debido principalmente a problemas respiratorios, extensión de la lesión al tronco encefálico y/o complicaciones cardíacas.

Para dejar un acercamiento gráfico de cómo puede ver o sentirse alguien afectado por este síndrome, dejamos a continuación un clip de la conocida serie House: