Muchos problemas humanos requieren de una solución que es relativamente fácil identificar, y el desafío consiste en motivar a la persona a poner en práctica los actos que se sabe que darán término a su dificultad.

Sin embargo, hay otros casos en que se da una situación paradójica: lo que parece ser la solución es en realidad lo que mantiene el problema. Paul Watzlawick y colaboradores denominan a esto “cuando la solución es el problema”.

De acuerdo a Watzlawick et al. (1992) existen 3 modos erróneos de enfrentar una dificultad:

1.- Intentar negar la existencia de un problema y no emprender acciones para remediarlo, cuando debería emprendérselas.

2.- Intentar resolver un problema que no es tal o que no puede evitarse, por ejemplo, la existencia de desacuerdos entre las generaciones mayores y las más jóvenes.

3.- Se emprende una solución pero en un nivel inadecuado. Esto da lugar a un “juego sin fin” en el que la “solución”, en vez de terminar con el problema, lo mantiene o aumenta.

El caso 3 es el que nos ocupa aquí. Ocurre cuando, por ejemplo, una persona intenta con toda su voluntad quedarse dormido. Lo que sucede en tales casos es que la persona no podrá dormirse, pues el sueño es un proceso que necesariamente debe surgir de forma espontánea.

Algo parecido sucede a veces cuando queremos recordar una palabra que hemos olvidado. Paradojalmente, mientras más intentamos acordarnos de la palabra, menos nos viene a la mente. Pero cuando después de un rato dejamos de lado el asunto y nos ocupamos de otras cuestiones, cuando menos lo esperamos, nos acordamos de cuál es la palabra. Curiosamente, en esos momentos la palabra surge como por arte de magia espontáneamente en nuestra mente.

Este tipo de situación paradójica también sucede en las relaciones humanas, parejas, familias y sociedades. Es conocido el fenómeno de “psicología a la inversa” que se da en muchas relaciones de pareja o durante la seducción: cuanto más alguien muestra interés en la otra persona, la otra persona menos se interesa por él (ella). Pero cuando ese alguien es relativamente indiferente hacia la persona X, gatilla el interés de X.

Este tipo de dinámicas también se observa en la psicoterapia de pareja. Por ejemplo, una esposa siente que su marido no le cuenta suficientemente sobre lo que hace o hacia dónde va cuando sale de casa. Ella comienza a hacerle preguntas constantes y a vigilar lo que hace. El marido considera que su mujer es demasiado entrometida y decide no darle información sobre las cosas que hace a pesar de que sean cosas inocuas e inocentes, “para enseñarle a no meterse en lo que no le incumbe”. Él desea con esto cambiar el comportamiento de ella, pero el resultado es que aumenta en ella su desconfianza, su “necesidad” de saber y sus permanentes preguntas (Watzlawick et al., 1992). Aquí lo que existe es un circuito auto-reproductor (“círculo vicioso”), en el que el comportamiento de cada uno de los cónyuges que busca poner fin al del otro, por el contrario lo mantiene o aumenta.

En situaciones como éstas, lo adecuado es hacer lo contrario de lo que la persona considera la solución. Los psicoterapeutas observamos bastante este fenómeno. Cuando le proponemos a un paciente que intente la solución opuesta a la que viene intentando, a menudo esto pone fin al problema interpersonal.

Hay un relato oriental que ilustra muy bien la paradoja de “cuando la solución es el problema”. Un hombre se cae en un río, y nada temiendo ahogarse, hasta que encuentra un tronco y se agarra de él, esto le permite mantenerse a flote. Luego el hombre sale del río y camina por tierra, pero siente que necesita mantener el tronco agarrado para estar a salvo. Sin embargo, el hecho de ir cargando el tronco le significa un peso extra y una molestia en su caminata, una molestia innecesaria ahora que está en tierra. Pero el hombre sigue llevando el tronco porque siente que lo necesitó en el pasado y lo sigue necesitando.

Esta imagen metafórica ilustra la situación. A veces lo que fue una solución útil en un momento, ya no lo es más. Y otras veces, lo que parecería un intento válido de solución, en realidad es lo que mantiene la problemática a la que busca dar fin.

Referencias

  • Watzlawick, P., Weakland, J. y Fisch, R. (1992). Cambio. Formación y solución de los problemas humanos. Herder.