Una de las tantas cosas que muchas personas han tenido que aprender a lo largo de este periodo es a trabajar desde casa. Tarea a la que, en algunos casos, hemos tenido que añadir las obligaciones escolares de hijos e hijas…

Adecuar nuestra casa para convertirla en un despacho u oficina además de en un aula cualquiera de un centro escolar, ha supuesto para muchos de nosotros un reto importante que además ha podido repercutir significativamente en nuestra concentración y, extensivamente, en nuestro desempeño laboral. En situaciones normales y según diferentes fuentes, aproximadamente un 95% de las personas hemos tenido o tenemos problemas de concentración en el desempeño de algunas tareas. Así que, si esto puede dificultar nuestro rendimiento diario, cómo no iba a hacerlo en una situación en la que las variables extrañas son muchas y muy variadas. Por ello, es importante que conozcamos algunas pautas para mejorar nuestra atención focalizada y con ello obtener unos resultados óptimos del tiempo que invertimos en la “nueva” jornada laboral.

El objetivo principal para ello es VENCER a las DISTRACCIONES, y esto podemos hacerlo:

1. Eligiendo pocas tareas y bien definidas

Para que podamos responder adecuadamente ante la exigencia de nuestras tareas, es importante tener organizado el trabajo a realizar y tener claro qué pasos nos llevarán a conseguir el objetivo marcado.

2. Planificando tu rutina

Al hilo del punto anterior, parece obvio recalcar que una lista de tareas pendientes sin organizar, resulta una pérdida de tiempo y energía que no nos permitirá la obtención de objetivos de una forma relativamente sencilla. Por tanto, lo más recomendable sería establecer una rutina diaria con aquellas tareas que debemos realizar con frecuencia para así crear un hábito (ya sea de estudio, de trabajo, de deporte…).

3. Eliminando de tu entorno más cercano aquello que no uses

A todos nos resultará familiar el hecho de tener cerca en nuestro lugar de trabajo: el móvil con un sinfín de aplicaciones (quizás en silencio pero siempre a mano), ordenador/tablet encendido con varias pestañas abiertas, gente entrando y saliendo del lugar de estudio o trabajo… Todo esto nos dificulta el objetivo de tener nuestra atención sólo focalizada en la tarea que tenemos pendiente y repercutirá en nuestro rendimiento posterior. Por ello, es importante que eliminemos de nuestra zona de trabajo todo aquello que no nos sea necesario para minimizar así las posibilidades de distracción.

4. Escribiendo con papel y boli

Aunque la escritura mediante el teclado tiene múltiples ventajas, el consejo para ayudar a nuestra concentración es usar el método convencional de papel y boli (bolígrafo, lápiz). De esta forma estamos obligando a nuestro cerebro a hacer un esfuerzo mayor y, por tanto, le será más fácil recordar todo aquello que hemos escrito o anotado.

5. Haciendo una pausa

Para poder reflexionar sobre lo que hemos leído, es importante que nos tomemos un tiempo para organizar toda la información nueva de la que ahora disponemos. Varios estudios han concluido que el tiempo medio que una persona puede estar focalizada en una única tarea es aproximadamente 50 minutos, por lo que se recomienda que después de cada 50 minutos nos tomemos un descanso de 5-7 minutos antes de continuar.

Evidentemente, estos puntos son orientaciones generales que no en todos los casos son posibles realizar o llevar a cabo por diferentes motivos. Si realmente observas que estás teniendo un problema de concentración que dificulta tu día a día en el trabajo o en las tareas que debas desempeñar, no dudes en pedir ayuda para poder realizar un plan de acción adecuado a tus circunstancias e intereses.